LOGÍSTICOS

Los procesos logísticos de la empresa son todos los que se relacionan con los movimientos de materiales o de mercaderías y, por extensión en el caso de las empresas de servicios, con la preparación y prestación de dichos servicios.

En definitiva, son los que se relacionan con las operaciones de la empresa.

El aprovisionamento

La primera parte del proceso logístico consiste en el aprovisionamiento de materias primas para la producción, en el caso de empresas de fabricación, o de mercaderías en el caso de las empresas comerciales.

Por lo tanto, habrá que determinar cuáles son los materiales necesarios y elegir los proveedores no sólo en función de los precios que nos oferten, sino también por el resto de las condiciones que nos ofrecen: plazo de entrega, garantía, plazo y medio de pago, etc.

No olvidemos, aunque se volverá a insistir en ello más adelante, que la política de aprovisionamiento tiene una enorme trascendencia sobre las necesidades financieras de la empresa.

Cuestiones como las siguientes nos ayudarán a identificar y controlar los costes de la empresa y a determinar los criterios para la fijación de los precios:

La produción

Como ya se ha indicado, la previsión de ventas es el punto de referencia fundamental para la determinación de los niveles de producción que la empresa debe afrontar.

Además, en función de los resultados obtenidos en la investigación del mercado, se deberá concretar el diseño final y los complementos del producto o servicio.

Con todo ello, se definirá el proceso de producción, se determinará la ubicación óptima de las instalaciones, se definirán los requerimientos de mano de obra, se establecerá la mejor opción para realizar las inversiones necesarias, se diseñarán los procesos de compras y de selección de proveedores, se elaborarán los criterios para el establecimiento de controles de calidad, etc.

Con independencia de sí se va a asumir el proceso de producción o de prestación del servicio, o de sí éste será subcontratado, será necesario conocer y aportar alguna información sobre el mismo.

Así, se definirán los siguientes aspectos:

Con relación al proceso de elaboración del producto o servicio -la ingeniería de proceso- es necesario desarrollar las siguientes cuestiones:

Este proceso se puede ver facilitado por la utilización de diagramas de flujo del proceso de producción, esto es, la secuencia de operaciones expresada de forma gráfica.

En cuanto a la determinación de la tecnología necesaria para elaborar el producto o servicio, es muy importante asegurar que el nivel de tecnología es adecuado al proyecto y analizar todas las tecnologías alternativas para poder seleccionar la más adecuada.

En la elección de una tecnología es necesario considerar los siguientes aspectos:

Así, si la actividad empresarial se va a desarrollar en un sector donde la innovación tecnológica se sucede rápidamente, evidentemente puede ser más interesante alquilar los medios productivos mediante la formula del renting, que adquirir los medios productivos.

La distribución

La distribución es la función comercial, aunque incluida dentro de los procesos logísticos, que consiste en situar los productos o los servicios al alcance del mercado.

El canal de distribución será, por consiguiente, el camino seguido por ese producto o servicio hasta llegar al consumidor final.

Está compuesto por el productor o fabricante, los distintos intermediarios y el consumidor final, aunque el primero y el último no lo constituyan en sentido estricto, si lo forman en un sentido amplio.

El canal de distribución tiene un efecto importante sobre los beneficios ya que cuanto mayor sea el número de intermediarios, como mayoristas o minoristas, menor será el margen para cada uno de ellos.

Por otra parte, cuanto más complejo y extenso sea el proceso de distribución, menos control se tendrá sobre aspectos como el precio final al que se vende el producto, las condiciones del servicio, etc.

Por ello es necesario encontrar el canal idóneo para distribuir los productos o los servicios en función del segmento del mercado al que se quiera llegar, la amplitud de dicho segmento, los márgenes de los que se disponga, la importancia que tenga para la empresa productora el control final de las condiciones en que llega al consumidor el producto, etc:

Venta directa por parte del fabricante o productor

Es el que permite un mayor margen y un mayor control sobre las condiciones en que se llega al consumidor final. En general, sólo es aplicable en mercados muy pequeños o muy especializados.

Venta a través de detallistas

El fabricante vende directamente al minorista, que es el que lo acerca al consumidor final. No suele utilizarse para productos industriales.

Venta a través de mayoristas

Es la llamada venta al por mayor, mediante la cual, el fabricante vende al mayorista, que, a su vez, vende al minorista y éste vende al consumidor final.

Venta a través de comisionistas

Aparece, en algún punto intermedio entre el fabricante y el consumidor final, el comisionista, que se diferencia del mayorista en que éste adquiere la propiedad de los productos o los servicios, mientras que el comisionista no lo hace.

Además, últimamente están surgiendo nuevos formas de distribución, como las franquicias, que están revolucionando diversos sectores, como la comida rápida, la limpieza en seco, las agencias de viajes, etc.

Pero, sobre todo, la aparición y desarrollo de las tecnologías de la información (Internet en primer lugar) ha diversificado extraordinariamente la gama de canales disponibles para distribuir un producto.

Subcontratación

La empresa debe de realizar por si misma los procesos claves, que son generadores de valor y en los que presenta ventaja competitivas.

Por el contrario, debe plantearse la subcontratación del resto de procesos, debiendo de estudiar el coste de subcontratación y el riesgo de los costes fijos.

Seguramente, una de las decisiones más comprometedoras que tiene que tomar un empresario tiene que ver con el diseño de su estructura de costes.

Como veremos más adelante, la relación entre costes fijos -aquellos costes que no son proporcionales al volumen de actividad- y costes variables -los costes que sí son proporcionales al mencionado volumen de actividad- es el factor básico para la determinación de su flexibilidad.

Así, los costes fijos aportan rigidez a la estructura de costes, al menos en el corto plazo, pues se incurrirá en ellos cualquiera que sea la marcha de la empresa.

Por el contrario, los costes variables, que no olvidemos que son aquellos en los que se incurre solamente en la medida del nivel de actividad, aportan flexibilidad a la empresa.

A lo largo de la vida de una empresa pero, fundamentalmente, en el momento de su creación -en la que casi todo es incertidumbre- es muy aconsejable que se opte por aquella estructura de costes que aporte una mayor flexibilidad.

Se debe dar preferencia a los costes variables sobre los costes fijos, aunque ello pueda resultar aparentemente más caro.

Ello significa que la subcontratación puede ser una buena solución, puesto que, además de aportar una mayor flexibilidad a la estructura de costes de la empresa, permitirá al nuevo empresario concentrase en los aspectos del negocio que sean más importantes para él.

La disyuntiva al tomar la decisión sobre qué partes del proceso productivo se deben desarrollar por la propia empresa, y qué partes se pueden subcontratar, depende en última instancia, de la situación particular de cada empresa.

Pero sí es posible tener en cuenta el hecho de que, por lo general, una empresa se debe reservar todos aquellos procesos clave para ella; es decir, aquellos procesos en los que presenta ventajas competitivas.

Por el contrario, suele resultar aconsejable subcontratar aquellas fases del proceso de producción o de prestación de servicios que generen menos valor.

Por ejemplo, una empresa de diseño no debería nunca subcontratar las actividades de diseño ya que supone su proceso clave, en el que presenta ventajas competitivas y genera valor. Sin embargo, una buena forma de reducir sus costes fijos sería subcontratar el transporte y la distribución.